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La provincia de Palencia es un lugar de indudable interés para la observación de las aves. Su situación geográfica, a caballo entre la Cordillera Cantábrica y la Meseta Norte, confieren a esta provincia como un lugar de transición entre dos grandes regiones biogeográficas, la Eurosiberiana y la Mediterránea, encontrándose en sus 8.035 km2 una gran diversidad de hábitats.
Estos hábitats se reparten por zonas de alta montaña, bosques caducifolios de haya y roble, pinares y robledales en los páramos detríticos de la zona centro, extensas vegas fluviales –con los ríos Carrión y Pisuerga como máximos exponentes–, pseudoestepas cerealistas, páramos y bosques mediterráneos y un interesante complejo de humedales representado principalmente por La Nava, Boada, Pedraza y las lagunas anejas al Canal de Castilla.

 
Todos estos hábitats sirven de refugio a una gran cantidad de aves de todo tipo: forestales, de medios abiertos, de humedales, etcétera, así hasta llegar a las más de 300 especies detectadas en estos momentos, casi el 60% de las presentes en España.

Resaltar alguna de las especies de aves más singulares de cada tipo de hábitat puede resultar una labor difícil, aunque se puede comenzar con la variada comunidad de aves rapaces presentes de la zona norte de la provincia, que cuenta con la presencia del águila real (Aquila chrysaetos), buitre leonado (Gyps fulvus), halcón abejero (Pernis apivorus) o alimoche (Neophron percnopterus). En esta zona encontramos algunos representantes de la fauna cantábrica, que alcanzan aquí su límite de distribución más meridional en la península ibérica, este es el caso de la perdiz pardilla (Perdix perdix), reyezuelo sencillo (Regulus regulus), carbonero palustre (Parus palustris) o agateador norteño (Certhia familiaris).

Las vegas de la zona centro, con algunos sotos fluviales todavía en buen estado de conservación, son un hervidero de vida para las aves insectívoras, y allí medran especies como el pájaro moscón (Remiz pendulinus), oropéndola (Oriolus oriolus), currucas capirotadas (Sylvia atricapilla), mosquiteros ibéricos (Phylloscopus ibericus) o pinzones vulgares (Fringilla coelebs).

La comarca cerealista de Tierra de Campos acoge algunas de las mayores joyas ornitológicas gracias a las aves esteparias, encabezadas por la avutarda (Otis tarda) -el ave de mayor peso del Mundo capaz de volar- y acompañada de otras especies amenazadas especies como la calandria (Melanocorypha calandra), terrera común (Calandrella brachydactyla), ortega (Pterocles orientalis), aguilucho cenizo (Circus pygargus) o sisón (Tetrax tetrax).

Rompiendo la monotonía de estas planicies se encuentran los humedales de La Nava y Boada, refugio invernal para miles de ánsares comunes (Anser anser) y varias especies de patos de superficie, y donde nidifican especies raras en el resto del territorio español como el fumarel cariblanco (Chlidonias hybridus), tarro blanco (Tadorna tadorna), chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus) o la buscarla unicolor (Locustella luscinioides).

Por último, en esta rápida introducción a la ornitología palentina, nos encontramos con los bosques de encina, quejigo y sabinas albares de la comarca del Cerrato, donde, al contrario que en la Cordillera Cantábrica, especies de distribución mediterránea alcanzan aquí su límite septentrional de distribución, es el caso del elanio azul (Elanus caeruleus), chotacabras pardo (Caprimulgus europaeus) o la curruca mirlona (Sylvia hortensis).